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Una agricultura social y ambientalmente responsable tiene su contraparte en un consumo responsable. El objetivo de la producción no es el bienestar de los hombres sino la acumulación de riquezas, por lo que tiende a reducir a las personas el papel de meros consumidores sumisos. Para hacer frente a los problemas sociales y ecológicos es fundamental una actitud activa en el consumo. El consumo responsable refleja, en definitiva, el hecho de ser concientes de las repercusiones -sociales, económicas, ambientales- que tienen los actos de consumo.
Las formas de consumo pueden tener influencia relativa en la marcha de la economía y del mundo. Un consumo consciente y responsable, orientado al fomento de las actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas, es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado.
El concepto de Consumo Responsable es muy amplio, pero puede sintetizarse en los siguientes pasos:
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1. |
Un consumo ético. |
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Introducir valores a la hora de consumir o de optar por un producto en relación con la reducción del agotamiento de los recursos. |
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2. |
Un consumo ecológico. |
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3. |
Un consumo social o solidario. |
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Un consumo que implica a las relaciones sociales y a las condiciones laborales en la que el producto se ha elaborado. |
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Optar por productos orgánicos es un acto de consumo responsable, ya que la producción orgánica promueve el desarrollo económico de pequeños productores, la protección del ambiente y sus recursos y el cuidado de la SALUD HUMANA. |
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